Necesito tanto de ti,
Que dejaré que me respires.
Si mi aire alimenta tus pulmones
Una vez más,
Me acobijaré en tu cuerpo.
Y podré amarte desde el epicentro
De tu corazón.
Allí donde late el olvido,
Donde la memoria perdió su sentido.
Donde los recuerdos se venden a cambio
De un mejor destino,
Destierro que el tiempo no perdona.
Si me abrazaras un segundo a tu cariño,
Si me dejaras enterrar mi alma en los
Rotos del pasado,
Echar raíces en las heridas del ayer;
Pronunciarías mi nombre.
Y así aclamarías mi presencia,
Por las noches donde yo te velo y
Te aguardo en esta cama que se empapó de ti.
Podríamos jugar a amarnos,
A bucear en las historias que contaron
Que ni tú ni yo supimos lo que era el querer.
Y volar en el huracán que te traigo de sentimiento,
En el abismo de emoción que se abre
En mis adentros.
Podríamos soñar
Que no hay fin en nuestro firmamento,
Que las estrellas que no brillaron son el principio
De las que luchan por vivir a nuestro lado.
Sólo queda que me respires y
Me dejes abrigarme con tu locura.
Que en un suspiro de tu boca me cuelgo,
Y si no me besas,
De mí sólo tendrás lo que ya no tengo.



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